martes, 9 de diciembre de 2008

Desde Paso del Viento al Refugio Hielos Continentales

El Paso incluye una extensión más grande que una cancha de fútbol, con dos lagunas azul profundo que contrastan con los hielos que en ellas se hunden.
Los azules se van oscureciendo hasta el fondo, probablemente del otro lado del planeta.

Es una superficie básicamente horizontal, que cuando nos arrimamos hacia el oeste, nos muestra, finalmente, lo que buscábamos:

Los Hielos Continentales.

De Balcón al hielo


Es extremadamente difícil de describir. Para dar una idea, a mí me provocó una sonrisa inmensa, y hasta risas.
A Gus, le arrancó lágrimas.
Qué tiene esa franja de 400 Km de largo de hielo eterno (?!) que nos atrae?
Es la dificultad de sobrevivir en ese entorno? Saber de lo efímero de la visita?
Nos fascina.


Vemos hacia el oeste el cordón Mariano Moreno, con hielo hasta el horizonte.
El Nunatak Viedma, el Glaciar Viedma.
Adivinamos el Circo de los Altares con miradas cómplices: son sólo 9 Km de donde estamos, y podría ser Marte. Claro, si en Marte hubiera agua...

Los tonos de blanco, celeste, y azules no tienen límite.
Las estrías de residuos de roca arrastrada sin prisa, pero eternamente por el glaciar muestran sinuosidades sensuales. No será mucho? Bueno, no son sensuales, pero están buenas igual.

Compartimos una hora completa sin viento charlando, hasta que la conversación se apaga sin proponerlo, para que aparezcamos todos sentados en el balcón.
No sé exactamente que pensaba cada uno, y sólo puedo hablar por mi mismo. Medité, agradecí, disfruté, recordé.
Georgetto me sorprende con la presencia de Peter Gabriel tocando Here comes the flood. Las lágrimas se me caen sin vergüenza. "Don´t be afraid to cry at what you see.." dice el tema.

Nos juntamos, y preparamos un capuccino con canela en rama para cada uno: un lujo pasar dos horas en Paso del Viento, sin viento.
Y sentarnos a tomar un cafecito!

Convidamos a un porteador -un pibe que se gana el mango llevando la carga de los que nos siguen un día detrás- que nos mira incrédulo. Pero acepta.

Finalmente, nos deslizamos por la nieve hacia abajo.
Le digo a Georgie, "es emocionante. Quiero decir que genera emociones por.."
Me interrumpe.
"Ya lo sé Mike, esto genera emociones fuertes".
Compartimos el silencio sin incomodidad, casi cómplices.


Caminamos otra hora y media más y llegamos a nuestro destino, el Refugio Glaciológico del Instituto del Hielo Continental Patagónico.

Cenamos, y nos quedamos esperando que desaparezca la última luminosidad del cielo para ver las estrellas. Una estrella fugaz cruza el cielo.

Este es un día que recordaremos para siempre.
Algo más?


Estamos felices.

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